Esos momentos que pasamos juntos permanecerán conmigo para siempre… Aún recuerdo esos pequeños comentarios que hacía, cuando decía que yo era lo más precioso que había visto, que le daba igual donde estar mientras pudiera estar conmigo… cuando decía eso todo mi cuerpo se estremecía; y le quitaba importancia a sus palabras, lo decía sin malicia, como si fuera lo más normal del mundo, como si fuera obvio que quererme se debía anteponer ante todo. Quererme era más importante que su propia vida. Me tenía totalmente atrapado. Nunca me presionó, nunca me hizo preguntas incómodas, no me forzó a que le diera una respuesta. Nunca me preguntó si yo le quería. A veces llegaba a sentirme realmente mal pues él estaba dispuesto a quererme el resto de sus días, y me lo decía, no esperaba nada a cambio, era feliz por el simple hecho de que me sentara a su lado, de que le abrazara, de verme aunque fuera un segundo, de compartir conmigo un saludo, un cruce de miradas. Siempre fui consciente de que no me lo merecía, no me merecía todo aquel amor, ni sus palabras. Por ello, el día que descubrí que, poco a poco, yo también me iba enamorando e-..
-Espera... ha estado a tu lado todas las noches de verano, en todos tus sueños. Te ha dado todo lo que necesitabas. Pero te dijo que cerraras los ojos para soñar, que soñaras con un lugar mejor, con él, con vosotros, y cuando los abriste ya no estaba allí. Se fue, se ha ido y, probablemente, nunca vuelva. Recoge una estrella antes de que se pierda vuestra luna y os olvide. Guarda esa estrella, para siempre; piensa en cada caricia, cada susurro, cada beso no dado, cada te quiero olvidado… Piensa en ello durante el tiempo que necesites para cerrar esa herida que se ha abierto en tu corazón, hasta que los recuerdos dejen de doler y luego, olvida todo, borra su número, no lo esperes, no pienses en ello, y, sobretodo, nunca abandones; otra luna vendrá y, con un poco de suerte, se llevará la estrella en la que ahora habitan vuestros recuerdos… y si no, piensa que los amores de verano son eso, estrellas fugaces, un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad, y en un instante, se van.

-Iremos subiendo, poco a poco hasta alcanzar la cima de la colina y, no te lo niego, las vistas desde ahí son impresionantes.



