martes, febrero 22

I can't fight this feeling anymore

Cuando más falta te hace alguien, cualquier gesto o cualquier detalle que te ayude a ser fuerte y seguir adelante, nunca encuentras a nadie ni a nada a lo que poder aferrarte.
Miras a tu alrededor y ves un montón de sonrisas fingidas, de miradas hipócritas, de rasgos despectivos y de abrazos amargos. Es fácil fingir estar bien, pero también es fácil sentir el dolor en tu interior y jugar a ver si alguien se da cuenta, pero ni tú, ni siquiera yo nos percatamos de que ya no se trata de un simple juego. Sería egoísta por mi parte aplacar todo el tiempo del mundo solo hablando de mí, cuestionando todas las preguntas que rondan por mi cabeza hasta llegar a asfixiarme, todas las cosas que un día no hice, quizás por miedo a fracasar o por qué siemplemente creí no estar a la altura, lo que podría haber sido ahora si hubiese andado por los caminos que nunca escogí y todos los momentos que nunca viví. Todo eso se suma para mí en una montaña de ganas rotas y de ilusiones huecas y palabras vacías que he escondido donde nadie pueda encontrarlas jamás. Porque me da lástima hablar de ellas, porque las lágrimas corren por mis mejillas cuando se escapa alguna de esas palabras y no me quedan ni fuerzas ni ganas. Yo nunca he esperado nada. Nada de nadie ni de nada, y tampoco he dado las gracias, por qué nunca merecí darlas sin recibir nada. 
Pero ahora ya estoy harto, no saben que dibujar siempre una sonrisa me cansa, porqué en mi cara ya no encaja nada. Ahora sé que solo te tienes a tí mismo y a un montón de lágrimas empañando tu cara que tampoco durarán para siempre, resulta gracioso darse cuenta de las cosas, pero con el tiempo siempre se aprende. Porque el malo de la película no siempre es tan malo como nos lo quieren hacer ver. Porque yo no soy fuerte, porque en esta vida lo que más daño nos puede llegar a hacer son esas cosas tan diminutas que hoy día ya no aprecia nadie. La felicidad esta infravalorada, las personas están mas vacías que nunca. Vacías de mentiras y verdades, de porfavores y gracias, las han mezclado tan bien que ahora ya nada se sabe. Ya no me quedan fuerzas para quejarme. He gastado todas las lágrimas, y ahora se ha vuelto a abrir el cajón donde escondí todo aquello que me hacía tanto daño. Mi sonrisa vuelve a oler a mentira. Hoy por hoy, no estoy para nada ni nadie, pero espero encontrar pronto a algo por lo que valga la pena seguir adelante.


-Yo no sé que les paso, pero de todos modos, creo que a veces todavía piensa en él.



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