Quizás ahora mismo no sientas esa presión que se esta ejerciendo sobre ti en este momento, pero la has sentido y lo seguirás haciendo. Lloramos, fenómeno emocional inevitable. Emoción no es sinónimo de tristeza y mucho menos de lágrimas. Nos empeñamos en transformarlas en dolor y pesimismo.
Cuando alguien llora el susodicho lazo aprieta más y más a tu corazón, reduciéndolo. He aquí el error, llora, pero no porque estés triste; llora por todo, todo lo que te hace feliz, todo lo que te hace seguir adelante, por todos los que te aman. Cuando lloramos ese lazo debería aflojarse, más y más, dejando así espacio libre para albergar toda la supuesta e hipotética alegría que deberían contener esas lágrimas.
Cambia esto.
-Quizás deberíamos besarnos, para aliviar tensiones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario